Residentes de Ámsterdam quieren prohibir a los turistas el acceso a las tiendas de cannabis

03 November 2021
Cansados del comportamiento alborotado de los turistas, Ámsterdam quiere cambiar su reputación como la capital mundial del cannabis
03 November 2021
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Residentes de Ámsterdam quieren prohibir a los turistas el acceso a las tiendas de cannabis

Para los entusiastas del cannabis de todo el mundo, Ámsterdam es el destino turístico número uno. Y la principal atracción de la ciudad son sus 166 coffee shops. El nombre inocente no engaña a nadie: los coffee shops no tratan realmente de café. Más bien, venden cogollos, porros pre-liados, comestibles y otros productos de cannabis que puedes llevar a tu hotel o consumir en el propio local.

El problema es que multitudes de buscadores de emociones consideran la ciudad su patio de juegos y no la respetan como un lugar donde vive gente real. Ahora, la propuesta hecha a principios de este año por la alcaldesa podría devolver la tranquilidad a las calles de Ámsterdam. La alcaldesa Femke Halsema propuso cambiar las reglas sobre el consumo de alcohol, prohibir totalmente la entrada de turistas en los cafés de cannabis y trasladar el infame Barrio Rojo fuera de los límites de la ciudad.

Prohibiendo algo que nunca fue legal

Ámsterdam se consolidó como la capital mundial de la marihuana en los años 70, cuando en los Países Bajos se adoptó la nueva política de tolerancia. La posesión de pequeñas cantidades de flores de cannabis—hasta 5 gramos—fue despenalizada, y tanto Ámsterdam como otras ciudades permitieron la proliferación de cafés que vendían la sustancia.


Residentes de Ámsterdam quieren prohibir a los turistas el acceso a las tiendas de cannabis: Una imagen de Ámsterdam

Gracias a la política liberal de los Países Bajos, el cannabis está presente en todas partes en Ámsterdam.


Al mismo tiempo, el cultivo sigue siendo técnicamente prohibido, y la policía simplemente hace la vista gorda sobre el origen del producto que compran los coffee shops. Esto mantiene a los dueños de los negocios bajo control, y de vez en cuando sufren intervenciones en su actividad comercial. A veces, por las quejas de los vecinos, y otras por el deseo de los funcionarios electos de romper la arraigada asociación mental entre Ámsterdam y el cannabis.

Propietarios de cafés advierten sobre consecuencias inesperadas

Aunque la idea de reemplazar a los jóvenes intoxicados por turistas tranquilos y amantes de los museos puede ser atractiva para quienes gobiernan la ciudad o viven junto a los coffee shops, los propietarios de los establecimientos son escépticos.

La situación podría repetirse como el año pasado, cuando los cafés de cannabis cerraron debido a las restricciones por el COVID-19. Esas medidas resultaron en una imagen poco habitual en Ámsterdam: un vendedor de marihuana en cada esquina.

Además, los propietarios de coffee shops están preocupados por la caída de ingresos que seguramente traerían las nuevas restricciones. Una de ellos, Eve Mcguire, dijo que sin los turistas perderían el 80 por ciento de su clientela. Los locales sí compran cannabis, pero no se quedan a disfrutarlo, y esto dejaría los cafés medio vacíos.

En el peor de los casos, muchos de estos negocios tendrían que cerrar y trasladarse a otro lugar.

 



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