Visa cierra una laguna legal que permite comprar marihuana con tarjeta bancaria
En un intento por distanciarse de la industria del cannabis, Visa ha enviado un comunicado prohibiendo el uso de los llamados cajeros automáticos sin efectivo en miles de dispensarios de cannabis medicinal y recreativo en todo EE. UU.
Un cajero automático sin efectivo significa que los compradores pueden pagar con sus tarjetas de débito, pero solo en cantidades redondeadas, y reciben el cambio en la caja si la compra no es un número exacto. Es más o menos análogo a un simple retiro de efectivo y una de las formas “ingeniosas” que las startups financieras encuentran para resolver uno de los mayores problemas del sector: que se les niegan servicios financieros estándar disponibles para todos los demás.
Métodos de pago creativos
Según Akerna, una empresa con sede en Denver que provee servicios de punto de venta a la industria, cerca de la mitad de las 7.000 tiendas de marihuana en EE. UU. utilizan cajeros automáticos sin efectivo.
La razón por la que los compradores no pueden pagar igual que en cualquier tienda normal es el estatus ilegal del cannabis a nivel federal. Las instituciones financieras temen infringir la ley federal y se niegan a trabajar con negocios de marihuana legales a nivel estatal. Y esta situación deja el efectivo como única opción viable, exponiendo al sector a todos los riesgos asociados.
El sector podría generar hasta 25 mil millones de dólares este año, lo que significa que literalmente toneladas de efectivo se acumulan en los minoristas y se transportan en camiones blindados. No es de sorprender que esto sea un objetivo muy atractivo para las bandas criminales. Por ejemplo, Oakland, California, reportó al menos 20 robos en dispensarios desde mediados de noviembre.
La situación ha provocado la aparición de varias soluciones alternativas sin efectivo, pero cada una implica infringir la ley de alguna manera.

Reforma federal urgentemente necesaria
Difícilmente se puede culpar a Visa por sus recientes medidas de “protección posterior”. Al fin y al cabo, proveer servicios financieros a un negocio de cannabis supone participar en tráfico de drogas (si lo ves desde el punto de vista federal).
La industria del cannabis considera esto como uno de sus mayores riesgos y obstáculos para el crecimiento futuro. Ha hecho un gran esfuerzo para aprobar una legislación que permita a los bancos colaborar con el sector: el llamado SAFE Banking Act. Ha sido aprobado por el Congreso cinco veces, pero rechazado por el Senado cada vez.
Una medida aún más eficaz sería eliminar el cannabis de la lista de sustancias prohibidas a nivel federal. Un proyecto de ley en este sentido también está siendo considerado por los legisladores y cuenta incluso con apoyo bipartidista. Si se aprueba, la “ola verde” en EE. UU. y, probablemente, en el resto del mundo será imparable.
Comments