La clasificación Sativa/Indica no tiene sentido, afirma un estudio
Al comprar semillas de cannabis, los cultivadores han aprendido a confiar, entre otras cosas, en la distinción entre variedades Sativa e Indica. Sin embargo, un reciente estudio de científicos canadienses pone en duda la validez de este enfoque.
El equipo comparó casi 300 muestras de cannabis y concluyó que su composición química exacta y su composición genética apenas se relacionan con las designaciones comunes de Sativa o Indica que se utilizan entre cultivadores. Lo mismo ocurre con los nombres de las variedades en el mercado: apenas reflejan el origen genético o su perfil químico.
El mismo ADN con variaciones mínimas
Para su investigación, los autores tomaron 297 variedades cuyos contenidos de cannabinoides y terpenos habían sido previamente analizados usando espectrometría de masas y cromatografía de gases. Luego extrajeron ADN de suficiente calidad de 137 de esas muestras. Cada muestra también fue etiquetada como Sativa, Indica o híbrida por su fabricante.
Los investigadores no encontraron ninguna correlación entre las etiquetas, los datos genómicos y la composición química de las muestras. En otras palabras, no había diferencias significativas entre Sativas e Indicas. Del mismo modo, las muestras etiquetadas con un mismo nombre de variedad, como OG Kush, podían ser tan distintas entre sí como cualquier par de variedades aleatorias con diferentes nombres.

Se necesita una nueva clasificación
Tradicionalmente, los cultivadores y consumidores utilizan los nombres "Sativa" e "Indica" para diferenciar entre variedades con características distintas en cuanto a estructura de la planta, patrones de crecimiento, tipo de efecto y perfil de terpenos. Se cree que las Sativas son plantas más altas con tiempos de floración más largos, mientras que las Indicas tardan menos en madurar y son de estructura más compacta.
Se piensa que el efecto producido por Sativa es más estimulante, y el "colocón" de Indica más sedante. También se atribuyen aromas específicos a distintas genéticas. Por ejemplo, los consumidores asocian el olor a tierra con los fenotipos Indica.
La nueva investigación sugiere que la diferencia en el genoma es casi inexistente y el número de sitios genéticos que realmente marcan diferencia es extremadamente pequeño. Sin embargo, son estas sutiles diferencias las que distinguen una variedad de otra. La planta de cannabis es capaz de producir decenas de cannabinoides (que tienen poder psicoactivo), así como terpenos y flavonoides (que aportan al cannabis su aroma y sabor únicos).

Algunas pruebas sugieren que existe una interacción entre estos tres tipos de moléculas y que su efecto combinado crea un tipo de efecto único que varía de una variedad a otra. Esta sinergia ha recibido el nombre de efecto séquito.
Sería de gran utilidad para los consumidores recreativos si pudieran deducir el tipo de efecto que pueden esperar a partir de la etiqueta de la variedad. Es aún más importante para los pacientes medicinales, ya que es relevante saber si una variedad en particular les ayudará con su condición. Y la antigua clasificación Sativa/Indica simplemente no proporciona ninguna información real.
Los autores sugieren que una forma más fiable es estudiar el perfil detallado de terpenos de un producto. Sólo esto puede dar a los usuarios una idea de lo que están comprando.
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